Con Augusto acaba la República y se inicia el Imperio. Acaba el mundo antiguo y la civilización romana se hace universal, así comienza el mundo moderno.
Con el Imperio, la ciudadanía dejará de ser un privilegio de una minoría opresora para convertirse en un derecho de nacimiento que integrará a todos por igual, y las viejas ciudades-estado como Atenas, Esparta, Cartago, o incluso Roma, serán sustituidas por el concepto de nación.
El censo de Augusto fue el instrumento que operó esa revolución silenciosa sobre la que pivota indefectiblemente nuestra civilización occidental: la ciudadanía universal, con la nación como garante de los derechos y libertades inherentes a esa ciudadanía.
Y mientras esos gigantescos avances jurídicos y políticos, que cambiaron el mundo para siempre, empezaban a ponerse en marcha en tiempos de Augusto, en uno de los pueblos más alejados e insignificantes del Imperio, en Belén de Judea, nacía la primera persona de la que tenemos constancia histórica que formó parte de ese primer censo de Augusto: Jesús de Nazaret.
¿Casualidad?
El censo de Augusto. La ley que Dios obedeció
El censo de Augusto. La ley que Dios obedeció
| Autor | Juan Sánchez Galera |
|---|---|
| Portada | Ver portada |
| Editorial | La Esfera de los Libros S.L. |
| ISBN | 9788413848778 |
| Edición | outubro 2024 |
| Idioma de publicación | Español, Castellano |
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